Senderismo

Sendero 12 de la Gran Senda | Las Pasarelas del Genal - Puente de San Juan - La Escribana

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Benalauría - Málaga

Este sendero, de 7,6 km., propone recorrer un corto tramo fluvial del Valle del Genal cuando se interna en los municipios de Jubrique, Genalguacil, Benarrabá y Algatocín. Se trata de una garganta muy cerrada, en forma de uve, y casi completamente po

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RESUMEN DE LA ETAPA


Los desniveles son muy poco importantes y la longitud es muy apropiada para una actividad de media jornada. Siempre se transita por la margen izquierda del río, caminando hacia el sur hasta la mitad, al llegar a las primeras pasarelas, y hacia el sudeste después. Lógicamente, al tratarse de una propuesta de ida y vuelta en el regreso esto es al contrario.

En cuanto a los viales utilizados, hay un tramo de pista de tierra pero por lo general se camina por sendas. Como tales se deben entender también los largos trechos en los que se ha optado por habilitar antiguas acequias en desuso para avanzar. Uno de estos lugares se ha dotado de un cable para la seguridad del senderista. Un elemento muy especial de este camino son los tres tramos de pasarelas ancladas a la roca que salvan los pasajes más abruptos del valle.

De entre todos los recorridos de la Gran Senda de Málaga es éste uno de los más singulares, tanto por el entorno en el que se desarrolla como por la infraestructura pedestre utilizada.

El Genal en este tramo es un serpenteante río de aguas cristalinas que ha formado un cerrado valle sobre rocas bastante erosionables, principalmente esquistos y pizarras. El paisaje está dominado por una amalgama de pinares, alcornocales, matorral mediterráneo, huertas, olivares y bosques de ribera que este sendero permite conocer. El estado de conservación del medio natural es bastante aceptable, potenciando la alta biodiversidad de estos parajes.

Pero recorrer el trayecto entre el Puente de San Juan y La Escribana solo ha sido posible después de una importante intervención con el objetivo de recuperar antiguas veredas y acequias y, sobre todo, con el reto de salvar los pasos peligrosos mediante la instalación de las pasarelas metálicas. Estas livianas estructuras ofrecen quizá los momentos más memorables del recorrido. Además permiten perspectivas aéreas del río en algunas de las zonas más espectaculares de la cárcava.

 



LO MEJOR DE LA ETAPA

Pasarelas del Genal

Habilitar el trayecto entre el Puente de San Juan y el llano de la Escribana ha sido uno de los grandes logros de la Gran Senda de Málaga, porque de esta forma se ha abierto al uso público un lugar que hasta entonces era intransitable. Uno de los escollos más importantes fueron los tres tramos de pequeños acantilados rocosos que impedían la continuidad del sendero.

La solución debía tener en cuenta, ante todo, la seguridad de los usuarios pero, entre otros muchos factores, también el impacto sobre el entorno. El resultado son unas espectaculares plataformas de rejillas soportadas por pilares metálicos y soportes anclados en la piedra, provistas de las necesarias barandas.

Por acequia y azudes
Tanto el río Genal como los afluentes de aguas permanentes han sido el origen de una red de acequias y canales para el riego de las vegas o la alimentación de los ingenios hidráulicos. Aunque abandonadas muchas de estas infraestructuras al tiempo que los cultivos o los molinos y fábricas, aún son reconocibles en el terreno estas huellas del pasado.

En la actualidad se siguen conservando funcionales algunas de las represas para el desvío del agua, los azudes de tradición andalusí. Estos lugares son además utilizados para el baño en época estival y ayudan a asegurar las pozas de grandes dimensiones a los habitantes acuáticos del río.

 



DESCRIPCION DEL RECORRIDO

La construcción del Puente de San Juan supuso el final de las dificultades de comunicación de Genalguacil y Jubrique con el resto de los pueblos serranos. A espaldas de la venta que se construyó en este importante paso sale un camino que lleva también a un camping, pero del que se escinde enseguida una veredita que baja al Molino del Álamo. Es posible reconocer el antiguo uso del edificio por una rueda de piedra y algunos mecanismos de fundición que hay en el exterior. Habría dos paradas para la molienda, por las sendas salidas de agua que el remozado edificio tiene en el flanco sur.

Ya al lado del Genal se sigue la dirección de la corriente pasando por una chopera y hay que cruzar el río Monardilla, que a veces está seco, y pasar una angarilla. Entre altos tarajes y lentiscos el camino sube ahora por la orilla del Monardilla hasta un pequeño llano con una casa en ruinas, en donde se tuerce hacia el sur de nuevo para adentrarse en un meandro abandonado del río que fue utilizado para el cultivo y ahora está tomado por un exuberante bosque mediterráneo en el que todavía sobreviven vetustos olivos. Quizá sea esta una de las zonas en las que hay una mayor variedad de plantas, ocupando paulatinamente el llano de labor y tapando las construcciones de muros de piedra seca. Cuando se entronca otra vez con el río principal aparecen las especies ligadas al agua, que forman un dosel sobre la vereda.

Se llega a una zona abierta con una casa de campo, la Vega del Tranpinar, y la senda se transforma en pista de tierra mientras deja a la izquierda algunos añosos olivos. La construcción de peldaños de mampostería que se ve al lado del camino es un hombro del puentecito que comunicaba esta vega con la de la Estacada, al otro lado del cauce. La pista forestal ascendería hacia la carretera de Genalguacil pero el sendero encuentra ahora la primera pasarela (km 1,4), a la que se llega mediante unos cuantos peldaños metálicos incrustados en la pizarra. En este lugar del recorrido el río tiene el mayor meandro, que forma una gran charca en la base del cortado.

Inmediatamente después se cruza el arroyo Hondo, rodeado de una densa vegetación, y por primera vez el camino es una acequia acondicionada, la que acercaba el agua a la Vega de Juan Ruiz, que aparece a continuación, ocupada por cítricos. Para rodear la propiedad se abandona temporalmente el canal mediante unas escaleras pero enseguida se vuelve a ascender hasta su nivel al lado de un alto risco cubierto de plantas.

A cierta altura sobre el agua, la acequia ha sido acondicionada y está provista de un pasamanos de cable durante un corto trayecto. Un nuevo descenso lleva a bordear la alambrada perimetral de la vega de los Tejarejos para acceder a un canal de riego de factura más moderna que se amolda a los pliegues del terreno a escasa altura sobre el agua. El sendero lo sigue pero un nuevo escarpe de piedra es salvado por el segundo tramo de pasarelas (km 2,5). Al llegar al otro lado, el río ha rellenado una amplia zona con cantos rodados.

Una cancelita al lado de uno de los azudes más profundos del recorrido da paso a una vega enorme, la de los Duros, con una casa remodelada como hospedería. Y, como cada vez que el río ha girado hacia la derecha socavando las piedras, ha habido que habilitar el paso por el talud, esta vez de nuevo con pasarelas metálicas (km 3,3) que pasan por encima de la última represa, que era mucho mayor antes de que una riada se llevara la escollera de piedra.

Así se llega a una plantación de chopos bastante extensa que hay que atravesar entera. Al final hay una portilla y al otro lado los senderos homologados ascienden por una vereda excavada en la roca, pero para llegar al final del camino propuesto hay que seguir la Gran Senda de la Serranía de Ronda recto por unos metros, atravesar un arroyuelo y acceder a la gran allanada de La Escribana, con algunos equipamientos para pasar un día de campo o, cuando menos, recuperar fuerzas para desandar lo andado.
 

 

 




INFORMACION MEDIOAMBIENTAL

El río Genal
En tiempos no muy lejanos el cauce del río y sus márgenes estuvieron muy antropizados y fueron el escenario por donde discurrían veredas y canales con un trasiego de personas y caballerías muy intenso. Tras el abandono del campo a finales del siglo pasado las pinas laderas se fueron ocupando paulatinamente de bosques frondosos en los lugares incultos. Los alcornocales y algunas vegas siguen actualmente en producción, pero las orillas del curso fluvial han recuperado de tal manera la densidad y variedad de vegetación que los más ancianos del lugar lo ven irreconocible.

A fin de cuentas, el lecho del río era utilizado durante el estío como vía de comunicación dado lo agreste del paisaje circundante. En las épocas de lluvia, sin embargo, el Genal es una frontera infranqueable, de modo que las comunicaciones entre pueblos de lados contrarios se llegaba a interrumpir temporalmente. Había muy pocos puentes y además estaban bastante distanciados entre sí.

La fauna dulceacuícola es muy interesante debido a la buena calidad de las aguas y la inexistencia de diques permanentes en todo el recorrido del río hasta su desembocadura en el Guadiaro.




RECOMENDACIONES
El fondo del valle y el río son ideales para la temporada estival por las numerosas pozas y el entorno natural bien conservado. Aunque los pueblos están muy cerca y hay bastantes casas, el lugar transmite con frecuencia una sensación de aislamiento porque la densa foresta y lo encajado del cauce fluvial dificultan la visión de conjunto.

Tanto en los cuatro pueblos de referencia como en el establecimiento hostelero del mismo punto de inicio es posible proveerse de alimentos para la actividad. No hay fuentes de agua potable en el recorrido.

En caso de crecida inusual del río es preceptivo descartar la realización de la actividad. Hay que vadear el río Monardilla, lo que normalmente se hace sin dificultad ni peligro. El tramo de acequia con cable hace necesario extremar las precauciones con menores de edad.

La escasa altitud y lo abrigado del valle propician un clima bastante cálido, de modo que se sugiere una vestimenta ligera. No obstante, la frondosidad de la vegetación ribereña que ocupa parte de la caja del camino hace aconsejable el pantalón largo. En verano es casi obligado llevar traje de baño, por supuesto con todo lo necesario para protegerse del sol.

La única posibilidad de abandonar el sendero es mediante la utilización de los carriles privados que llevan a las propiedades y casas que hay al lado del río. Como mejor opción, justo en la mitad del recorrido hay una corta pista de tierra que lleva a la carretera MA-8304.

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